Tiempo
Desde mi ventana puedo ver pasar el tiempo, pero no necesito contemplar como giran las crueles manecillas del reloj, ni observar como caen las hojas en otoño con las que el viento forma espirales imposibles que ascienden al cielo, ni ver como cada mañana amanece todo helado como un rocío perenne, dejando miles de lágrimas de cristal en cada cornisa. No necesito ver como el sol sale cada mañana dejando mil destellos entre los árboles, como los perros lloran cada noche, ni contar el número de mañanas que podría haber pasado a tu lado esperando que tus ojos se abrieran para que me deslumbraras con ellos, o contar el número de velas que nuestro hijo hubiera apagado en cada cumpleaños. No quiero saber cuanto tiempo hace os fuisteis de mi lado.
