Mudanza
Aquella tarde volvimos a correr a través de aquel prado salpicado de amapolas, saltamos un vallado hecho de estacas y comimos moras subidos a un árbol. Más tarde sentado en el césped de un parque, observaba como ella se balanceaba en aquel columpio, sus pies y su pelo quedaban ingrávidos por un instante al llegar a lo más alto, y mi mente hizo aquella foto que nunca he sido capaz de borrar, sabía que era la última vez que nos veríamos.
Esa misma noche, viajaba en la parte trasera del coche de mis padres, con nuestra vida en el maletero y un incierto futuro mejor en la cabeza. Echado hacia atrás sobre el asiento observaba el conmovedor movimiento de las estrellas a través del cristal trasero, y como la luna se mecía a un lado y a otro al tomar cada curva. Me despedí de mi vida en aquel momento.
Quince años más tarde aquí estoy, traído casi a la fuerza en el centro de una oscura discoteca, rodeado de personas que no conozco o no parezco conocer. La música suena, la gente baila, y me veo como un inmóvil muñeco de trapo, este no es mi lugar. […]
