Frías burbujas de comodidad
El aire acondicionado se inventó para cuando haga calor, poder estar más cómodos, aunque la comodidad se extiende ahora a todos sitios: si estamos en casa tenemos aire, si nos movemos de ella en el coche tenemos aire, si vamos a un centro comercial tenemos aire.
Todas esa máquinas de aire acondicionado provocan que el aire de fuera sea cada vez más caliente, también provocado por el calentamiento global que es tema a parte, por lo que tendrán que tener más potencia para enfriar ese aire. Esto crea un círculo de más calor y más potencia que hará que no podamos salir fuera en verano y dependamos de un aire acondicionado para vivir.
Como tenemos que movernos de un sitio a otro, tendremos que llevar trajes como los de los astronautas, o cubrir la ciudad de una cúpula de cristal donde dentro un gigantesco y potentísimo aire acondicionado que consuma una cantidad ingente de electricidad y recursos naturales enfríe el aire, dejando fuera un estado casi solar, donde el aire de mil grados centígrados sea pasto de espirales de llamas feroces de devorarlo. Para comunicar las ciudades haremos túneles subterráneos o tubos de cristal refrigerados como neveras por los que movernos con vehículos en forma de misil, igual que el que absorbe un trocito de hielo por la pajita.
Y nos inventaremos leyendas aterradoras para contarle a nuestros descendientes de lo que hay fuera del cristal y lo que lo provocó, convirtiéndolo en una nueva religión, viviendo aterrados del mundo exterior.
Mientras vivíamos cómodamente en nuestras frías burbujas de felicidad, alguien cansado vertió el contenido de un sobre del tamaño de un lápiz en el conducto del aire acondicionado principal. Y así todo llegaba así a su fin.
Pon el aire más flojito por favor, si hace calor, vivamos el calor, si hace frío, vivamos el frío.
