Transformar el tiempo
23 de Marzo, 2005
El tiempo no es una medida, sino una casualidad: cuando miramos al pasado, no estamos rebobinando una cinta, sino recordando un destello de nuestro paso por la tierra. No podemos medir el tiempo como una carretera, ya que damos enormes saltos hacia atrás (recuerdos) y hacia delante (proyectos).
Gestionar no es vivir: tenemos que ser conscientes de cada minuto, saber aprovecharlo en aquello que estamos haciendo (con amor) o simplemente en la contemplación de la vida. El día comprende 24 horas y una infinidad de momentos. Si levantamos el pie del acelerador, todo dura mucho mas. Nos parece largo lavar platos, pero ¿por qué no utilizar ese tiempo en pensar cosas agradables, para cantar, relajarnos, alegrarnos del hecho de estar vivos?
Sontonía con la vida: Arthur Rubinstein fue abordado por una fervorosa admiradora que le preguntó: “¿Cómo puedo tocar las notas con tanta maestria?”. El pianista respondió: “Toco las notas igual que los otros, pero las pausas…¡Ah! Allí es donde está el arte”.
Hacer frente a las experiencias utilizando más profundidad: un estudio realizado sobre los visitantes del zoolókgico de Washington reveló que el tiempo medio que pasan las personas mirando a un animal exhibido no pasa de diez segundos. Entonces, ¿para que ir al zoológico? ¿No sería mejor hojear un libro con ilustraciones? La gente se queja de que los hipopótamos siempre estan sumergidos;de hecho, pasan bajo el agua periodos que van de 90 segundos a un máximo de 5 minutos, Sin embabrgo, la prisa no deja al visitante aprovechar el motivo de su visita.
Saber cuando reflexioanr o actuar: una paciente mia tenía un problema de obesidad dijo que estaba dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de curarse. Le dije que, cada vez que tuviera ganas de comer, observase su sensación de hambre, y se abstuviera de actuar. “¡Pero si tengo hambre!”, respondió, pero presisamente, si consigues convivir con esa sensación, observar el hambre, dejar que te dé con toda su intensidad, surfrir eventualmente, y en ningún momento actuar, pronto conseguiras atenuar tu ansiedad, y sabrás ser dueña de tu voluntad y no esclava de tus impulsos.
Actuar frente a las emociones negativas: cuando nos sentamos en un sofá, encendemos la televisión (lo cual es una forma de desconectarse del mundo). Entonces puede suceder que pensemos que estamos perdiendo el tiempo, que tenemos que hacer algo. ¿Por qué? Porque si nos quedamos quietos se nos vendrá encima toda la ola de emociones reprimidas, nos deprimirá, nos dejará tristes o con sentimiento de culpa. Pero cuanto más nos “ocupamos” en algo, más se acumulan estas emociones, hasta que un día corremos el riesgo de verlas estallar sin control.
Sí, todos debemos hacer frente a nuestros problemas. ¿por qué no hacerlo hoy? Parar. Pensar. Sufrir un poco. Para finalmente entender quiénes somos, qué sentimos, qué estamos haciendo aquí, en lugar de intentar determinar la agenda de la vida.
Extraido de un relato de Paulo Coelho para El Club Semanal